
Fin de semana bodil en burgos con gente chunga x tos laos y bufadas varias :P
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El Athletic Club salió vivo con una victoria en el último partido del campeonato liguero de su segunda temporada al borde del abismo, un segundo año consecutivo que ha vivido al completo con el descenso en los talones.
El equipo rojiblanco repitió desde el inicio la nefasta campaña anterior, un curso completo en el que la posibilidad del descenso fue más real que nunca en los ya 109 años de historia del singular club vasco.
Todavía con el posteriormente dimitido Fernando Lamikiz al borde la entidad, el Athletic prescindió rápidamente, en los primeros días de la pretemporada, del técnico que logró la casi milagrosa permanencia de la temporada anterior, Javier Clemente, que se marchó indignado con el presidente.
Éste, y su equipo de trabajo, volvió a hacer una apuesta que en su primera decisión técnica de gran calado en cuanto al inquilino del banquillo de San Mamés ya le había salido mal: dio el equipo a un entrenador no acreditado en Primera División, Félix Sarriugarte.
El de Zaldibar, incluso, presentaba un currículo más breve que su antecesor y vecino José Luis Mendilibar. No obstante, a Sarriugarte le fue igual que a Mendilibar y llegando al primer tercio liguero, con el equipo rojiblanco en puestos de descenso, el joven técnico ascendido del filial dejó su puesto a José Manuel Esnal 'Mané'.
Sarriugarte, de todos modos, aguantó mas que el propio Lamikiz, quien, en medio de un gran contestación social y apenas a mitad del mandato para el que fue elegido con un gran respaldo en 2004, casi se vio obligado a dimitir.
Así, dio paso a la primera presidenta de la historia de la entidad, una Ana Urquijo que se comprometió a seguir hasta final de campaña para evitar la deriva de la entidad y tratar de sosegarla.
Pero, al de poco tiempo, y después de evitarla en varias ocasiones, decidió la sustitución de Sarriugarte y apostar por la experiencia de Mané. El de Balmaseda pareció dar rápido con la tecla justa y con una buena racha inicial remontó rápido la precaria situación en la que estaba el equipo.
Parecía que la 'holgada' salvación que su nuevo técnico esperaba para el conjunto rojiblanco iba a producirse, pero, de pronto, el equipo entró otra vez en barrena y volvió por donde solía el último año y medio.
Tres derrotas fueron muy duras para Mané y sus hombres, todas ellas en San Mamés, donde el conjunto vasco ha completado la peor temporada que se le recuerda. Fueron las que sufrió ante Villarreal, Betis y, Sobre todo, Gimnástic de Tarragona. Esta última, ante un colista que parecía más que desahuciado dejó claro que el tramo final del campeonato liguero iba a parecerse mucho al precedente.
Ahí el Athletic se echó en brazos de la afición como hiciera el año pasado y, a duras penas, fue logrando esporádicas victorias en casa que le han servido para certificar en la última jornada una, eso sí, muy luchada permanencia.
Dos triunfos seguidos ante unos Valencia y Espanyol llenos de reservas le fueron capitales para lograr algo de aire, y otros dos, ya en el tramo final, frente a dos equipos salvados, Mallorca y Levante, remacharon su continuidad donde siempre ha estado: en Primera División.
Para seguir en tan exigente categoría, el Athletic, no obstante, deberá mejorar mucho su plantilla, ya que la de esta temporada se ha mostrado escasa, desequilibrada y con grandes carencias.
Su rendimiento defensivo lo deja claro el hecho de haber sido la más goleada del campeonato y en ataque ha sido capaz de ir sobreviviendo con apariciones puntuales de varios jugadores, en especial Aritz Aduriz o Ismael Urzaiz, éste último muy efectivo.
En ataque, en todo caso, ha necesitado la recuperación al final de un muy apagado Joseba Etxeberria en el primer tramo liguero para provocar cierto temor en el rival.
Por lo demás, Fernando Llorente sigue sin dar el paso adelante que se le espera hace ya un par de años; Igor Gabilondo ha dejado claro porqué la Real no contaba en exceso con él: y el joven Joseba Garmendia ha sido acribillado por las lesiones.
De ahí para atrás, el Athletic ha echado muy en falta al bloque de mediocampistas de los últimos años, el sancionado Carlos Gurpegui y los lesionados Pablo Orbaiz y Tiko.
Ander Murillo ha hecho lo que ha podido de medio centro, pero le falta manejo de balón para llevar al equipo, y a Andoni Iraola se le ha hecho muy larga una temporada en la que el equipo le necesitaba como el comer tanto por el centro para sustituir a Orbaiz como en la banda, su posición natural.
También se le ha hecho eterno el campeonato liguero a Fran Yeste, que, lastrado por unos problemas de pubis que estuvieron a punto de mandarle al quirófano, ha limitado su producción a las jugadas a balón parado.
Por detrás, el esfuerzo de Unai Expósito, Josu Sarriegi, Luis Prieto y Javi Casas ha sido encomiable, pero no han conseguido disipar las dudas sobre si su calidad les da para ser titulares en un equipo de Primera con ciertas aspiraciones.
El futuro parece pasar por jugadores como Ustaritz Aldekoaotalora y Fernando Amorebieta, aunque el primero se lesiona más que juega y el segundo debe templar su ímpetu.
Tampoco Iñaki Lafuente y Dani Aranzubia han conseguido acabar con el debate de la portería. Si una lesión bastó para dejar sin puesto al vizcaíno, el riojano ha alternado grandes aciertos con errores exasperantes, alguno de ellos muy grave.
En definitiva, que el Athletic ha salvado su segundo año al borde del abismo, pero su futuro no se presenta demasiado halagüeño. Mucho deberán cambiar las cosas en la entidad rojiblanca tras los comicios electorales que ya están en marcha para que la posibilidad del descenso no sea adelante más que un mal sueño de dos años nefastos.